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  • Foto del escritorBloom Eco-working

¿Qué le falta a mi casa que siento la necesidad de buscar otros espacios para tele-trabajar?

Ese sentimiento de que nuestra manera de trabajar está cambiando, dejó de ser eso: un sentimiento y pasó a ser una realidad bastante positiva para algunos como una experiencia no del todo agradable para otros. La clave está en buscar el equilibrio y para ello se vale la mezcla y se necesita mucha flexibilidad.


“La mayoría de la gente ahora puede trabajar desde casa”, dice Tony Bacigalupo, consultor de coworking y autor de No More Sink Full of Mugs . “La gran mayoría que se incorporará a los espacios busca algo más, algo más. Si hacen el motivo para reunirse para ayudarse mutuamente, se fomentan las relaciones, las tradiciones y la cultura, generando una mayor felicidad y prosperidad para todos ".


Sin duda, esto es algo que desde los inicios hemos venido entendiendo en Bloom Ecoworking, no sólo a través del diseño de espacios sostenibles y una cultura socio ambiental que trabaja día a día por estas problemáticas sino por la forma en que se concibe la manera de relacionarse de las personas hoy en día y más aún tras la pandemia.


Procurar conectar a las personas con su esencia, con la naturaleza y desconectarla de ese mundo paralelo tan necesario para trabajar hoy en día, es un reto al cual nos enfrentamos de manera permanente en nuestro ecoworking. Somos una sociedad con una mentalidad muy cerrada para trabajar, que le cuesta flexibilizar las costumbres corporativas aprendidas por años y que ve las oficinas de una sola manera: edificaciones o lujosas cajas de cemento. Sin embargo, nos hemos venido cansando de eso, queremos mas interacción con la naturaleza y sentimos una profunda necesidad de ser felices trabajando. Hoy es posible mezclar el estilo de vida con el trabajo, ser auténticos, vestirnos como nos gusta, administrar nuestro tiempo y relacionarnos con compañeros de trabajo que hoy en día no pertenecen a nuestra misma organización pero que gracias a los espacios de coworking conocemos e interactuamos con ellos con fines sociales y laborales.


La mayoría de personas hemos soñado con trabajar desde casa pero nos hemos saturado, nos hemos enfermado y gracias a ello no hemos podido separar muchos roles estando allí intentando ser felices trabajando al lado de nuestra familia. Salir a trabajar es un estímulo a muchas necesidades como la de socializar, la de estructurar los tiempos, atender con esmero nuestra presentación personal... salir de casa a trabajar, nos exige unas prácticas esenciales que en el hogar hemos perdido y con ello bajado nuestra productividad laboral. Estas y muchas cosas le faltan a la comodidad del hogar ya nuestra forma particular de tele trabajar y por ello muchas personas hoy después de una larga cuarentena salen desesperadas a buscar otros lugares que tampoco pueden ser sus oficinas corporativas para conseguir desesperadamente bienestar y productividad.


Así los espacios de coworking y en nuestro caso particular "ecoworking" son ese complemento de bienestar que puede ser mezclado con el home office cuando se trata de espacios aptos para reunirse con un cliente, un proveedor o simplemente un espacio personal para desconectarse del caos y conectarse con el bienestar y la productividad.


Muchas veces de manera inconsciente nos enfrentamos a los desafíos de la virtualidad, un mundo emocionalmente envolvente que nos permite escapar de la realidad para entregarle a nuestro cerebro la dopamina y oxitocina que necesita. Cuando nos damos cuenta estamos sumidos en bajones de ánimo o depresiones incontrolables que afectan nuestro equilibrio y el bienestar familiar.


Escrito por Adriana Gutiérrez







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